Cada tonelada de cobre, cada gramo de plata y cada empleo minero se traducen en colegios, hospitales, carreteras y oportunidades para las regiones. La minería responsable es desarrollo con futuro.
Perú: tesoro mineral de América
No es casualidad ni suerte: es geología privilegiada convertida en oportunidad. El Perú es un jugador de primer nivel en los metales que mueven la economía global y la transición energética.
La minería formal no es un sector más: es la columna vertebral de las exportaciones, la inversión y el empleo de calidad en el país.
En 2025 las exportaciones mineras alcanzaron US$ 62 848 millones (+27,2%), cerca del 67% de todo lo que el Perú vende al mundo. Solo el cobre y el oro explican la mitad del total exportado.
Un promedio de 264 mil empleos directos en 2025, el nivel más alto de la historia. Y por cada empleo directo se generan cerca de 8 indirectos: más de 2 millones de peruanos viven de la minería.
Las divisas mineras sostienen el valor de nuestra moneda, financian importaciones y fueron pilar para que el PBI cerrara 2025 creciendo alrededor de 3,4%. Estabilidad que protege el bolsillo de todos.
Del socavón al mundo
Detrás de cada mina hay transportistas, ingenieros, restaurantes, hoteles, ferreterías, empresas de tecnología, agricultores que abastecen los campamentos y miles de pequeñas empresas locales. La minería formal dinamiza economías enteras.
Canon que se vuelve futuro
El canon minero es la mitad del impuesto a la renta que pagan las mineras, devuelto por ley a las regiones donde se extrae el mineral. En 2025 la minería transfirió más de S/ 10 045 millones a los departamentos productores.
Ese dinero se convierte en colegios, postas médicas, agua potable, carreteras, saneamiento y proyectos productivos. Es desarrollo que nace del subsuelo y se queda en la comunidad.
Del total transferido: S/ 6 992 M en canon, S/ 2 687 M en regalías y S/ 366 M en derecho de vigencia.
La minería formal peruana opera bajo los estándares ambientales más exigentes del mundo, con fiscalización del Estado, planes de cierre y compromiso con las comunidades.
Agua tratada y monitoreada
De la mano con la comunidad
La minería moderna no se impone: dialoga, acuerda y comparte beneficios. Programas de desarrollo social, agua y saneamiento, salud, educación y proyectos productivos conviven con la actividad.
La agricultura, la ganadería y el turismo pueden crecer junto a una minería bien hecha. El desarrollo no es minería o comunidad: es minería con comunidad.
Confundir la minería formal con la ilegal es el error más costoso para el Perú. Impulsar la minería formal es, precisamente, la mejor manera de derrotar a la ilegal.
La solución es más formalización, no menos minería. Formalizar, fiscalizar y dar reglas claras saca a miles de familias de la ilegalidad y protege nuestros ríos y bosques.
Detrás de las cifras hay personas: madres, técnicos, emprendedores y jóvenes cuya vida cambió gracias a la minería formal.
Estudié operación de maquinaria y hoy manejo camiones gigantes. Mantengo a mi familia con un trabajo digno, formal y con futuro.
Mi empresa de transporte creció gracias a los contratos con la mina. Ahora doy empleo a 20 vecinos de mi comunidad.
Con el canon construimos el nuevo colegio y llevamos agua potable a tres caseríos. Eso es progreso que se ve y se toca.
Testimonios ilustrativos que representan realidades documentadas de las zonas mineras del país.
La desinformación frena el desarrollo de regiones enteras. Separemos el mito del dato.
Formal, moderna y responsable. Que genera empleo, financia el desarrollo de las regiones y cuida el ambiente. Suma tu voz por un Perú que aprovecha su riqueza con inteligencia y orgullo.